Disciplina Positiva

3 a 5 años

Este es un momento emocionante. ¡Tu hijo/a quiere saber todo!

Su mente se ha desarrollado enormemente para esta edad. Ahora percibe que es capaz de aprender cualquier cosa.

Cuando ve algo nuevo, quiere saber cómo se llama, para qué es, cómo funciona, la razón de por qué se mueve… ¡En esta etapa los niños/as hacen muchas preguntas!

Algunos padres y madres se cansan de tratar de responder a todas las preguntas de sus hijos/as. Y a veces, ¡ni saben la respuesta!

Pero pueden crear una base sólida para el aprendizaje de sus hijos, respondiendo las preguntas infantiles con respeto.

Si respetamos la curiosidad de los niños/as, ellos podrán conocer el placer de aprender. Este sentimiento perdurará en ellos cuando entren a la escuela.

Los padres que tratan de responder las preguntas de sus hijos/as o de ayudarles a que ellos mismos encuentren las respuestas, están enseñando a sus hijos/as muchas cosas:

  • Está bien no saberlo todo
  • Sus ideas importan
  • Hay muchas maneras de encontrar información
  • La búsqueda de respuestas y la solución de problemas son algo divertido

Los niños/as que aprenden estas cosas van a tener más confianza en sí mismos cuando enfrenten retos. Aprenderán a tener paciencia y a que es bueno querer aprender.

A veces, los niños/as quieren aprender acerca de cosas que son peligrosas. Por ejemplo, a encender una vela. O qué sucederá si saltan de un árbol de gran altura. O lo que ocurrirá si dejan caer su plato favorito.

Debido a que a los niños/as no se les puede permitir hacer cosas peligrosas, en esa etapa comenzarán a aprender acerca de reglas. Mientras más comprendan las razones de las reglas, más probablemente es que las respeten.

Recuerda que tu hijo/a quiere saber “por qué”: ¿Por qué los pájaros vuelan? ¿Por qué los peces nadan? ¿Y por qué no me dejan encender las velas?

Cuando tu hijo/a te pregunta “¿por qué?”, no es que te esté desafiando. Es que realmente quiere saber la respuesta.

Los niños tienen derecho a buscar información — Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, Artículo 13

En esta etapa, a los niños/as también les gustan los juegos imaginarios. Pretenden ser todo tipo de cosas, incluso adultos. A veces se extravían en sus propios juegos, porque les resultan muy reales.

Jugar es el “trabajo” de tu hijo/a. Es la forma en que practica lo que otros sienten. Se pone a sí mismo en situaciones de otras personas y ve las cosas a través de los ojos de ellas. El juego es muy importante para el desarrollo de la empatía de los niños/as.

Jugar también es importante para el desarrollo cerebral de un niño/a. A través del juego aprenden a resolver problemas, a inventar cosas nuevas, a hacer experimentos, y descubren cómo funcionan las cosas.

Los niños tienen derecho a jugar — Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, Artículo 31

Los niños/as necesitan tiempo para jugar. Se trata de otro elemento básico en su desarrollo.

Si tienen tiempo para desarrollar su imaginación, serán más creativos para resolver problemas.

Si pueden desarmar cosas y armarlas de nuevo, se darán cuenta de que pueden resolver otras situaciones.

Si pueden dibujar y cantar, adquirirán más confianza en sí mismos para expresarse a través del arte.

Si tienen la oportunidad de elaborar argumentos, serán mejores en la solución de conflictos.

Otra característica de esta etapa es el deseo de los niños/as de ayudar. Querrán barrer el piso, preparar bocadillos, lavar la ropa, pintar la casa, construir cosas.

Ayudar es para ellos “la práctica profesional”. Aprenden habilidades importantes para la vida mirando y ayudando.

Cuando los niños/as ayudan, cometen muchos errores. Tienen muy poca experiencia, por lo que no harán las cosas como nos gustaría a nosotros que las hicieran.

Pero esta es la forma en que aprenden. Así como a nosotros tampoco nos salen bien las cosas a la primera vez, los niños/as también necesitan la oportunidad de cometer errores para así aprender.

Cuando alentamos a los niños/as a que nos ayuden, les estamos dando la oportunidad de aprender. Y cuando les dejamos practicar, les estamos demostrando respeto por sus aptitudes y sus capacidades.

Este mensaje tiene un gran impacto en los niños/as. Si ellos se ven a sí mismos como capaces, tendrán más confianza para aprender cosas nuevas.

Una tarea importante para los padres y madres en esta etapa es fomentar en sus hijos/as la confianza en su propia capacidad de esta manera:

  • Responder a sus preguntas, o ayudarles a encontrar las respuestas
  • Asegurarse de que tienen tiempo para jugar
  • Alentarlos a ayudar

La confianza de un niño/a en su propia capacidad de aprendizaje es la base de todo futuro aprendizaje.

El niño/a se enfrentará a muchos retos en los próximos años. Si comienza este viaje creyendo que es capaz, es mucho más probable que pueda superar esos retos.